domingo, 29 de septiembre de 2013

Contra el amor no se puede luchar.

PARTE 2:
-Hola, cielo - digo entrando por la puerta de casa.
-Miguel, ¿ya estás aquí?
-Sí.
Voy hacia ella y la beso con ternura. Me separo y la miro. Está guapísima con esa camisa mía puesta. Sonrío y me siento en el sofá. Segundos después, ella está sentada sobre mí dándome suaves besos por el cuello.
-Marina...
-Lo necesito, Miguel...
-¿El qué, cielo? - la miro y veo cómo sonríe pícaramente.
-Ser tuya - me dice mientras desabrocha lentamente la camisa. ¡Woww! Está completamente desnuda. Se va deshaciendo de mi ropa con lentitud hasta que no puedo más y la tumbo sobre el sofá mientras me quieto los pantalones y los bóxers rápidamente. Beso su cuerpo delicadamente, como si fuera una muñeca de porcelana mientras la hago mía.
-Te quiero - me dice entre gemidos. Aumento el ritmo y me entrego a ella completamente segundos antes de cometer el error más grande de toda mi vida.
-Alicia - digo suspirando después de haber llegado a lo más alto.
-¿Alicia? - me mira extrañada - ¿Esa no era la puta de tu ex?
Se levanta del sofá y sale corriendo al dormitorio. Mierda. ¿Por qué he sido tan estúpido?

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