domingo, 29 de septiembre de 2013

Contra el amor no se puede luchar.

PARTE 3:
La verdad es que no sé si ir a hablar con Marina o qué hacer... No cero que eso sirva de mucho, sinceramente, ya que, ahora, no va a querer escucharme.
Me quedo tumbado sobre el sofá envuelto en mis pensamientos, aunque si os digo la verdad, en lo único que pienso es en Alicia. No puedo sacármela de la cabeza, me resulta imposible.
Entonces, oigo unos pasos. Me giro y veo a Marina. Tiene los ojos todos rojos y, aún, sigue llorando. Entra en la cocina sin ni siquiera mirarme y, a los pocos segundos, sale con un vaso de agua.
-Miguel...
Me giro asombrado y la veo ahí parada.
-Dime, Marina...
-¿Podemos hablar?
-Claro, cielo.
-No vuelvas a llamarme así, al menos, no por ahora...
-Está bien...
Paso con ella al dormitorio y nos sentamos sobre la cama.
-Miguel... La verdad es que yo no sé qué decirte... Te estaría mintiendo si te digo que no me ha dolido que lo hicieras conmigo pensando en otra, pero...
-Lo siento...
-Déjame acabar, por favor... Dicen que por amor se hacen muchas locuras y, seguramente, lo que vaya a hacer sea una... Quiero darte otra oportunidad... Si tú quieres, claro...
La miro hecho un lío. No sé qué decirle... Tal vez lo que vaya a hacer ahora no sea lo correcto, pero debo hacer caso a mi corazón...

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