domingo, 29 de septiembre de 2013

Contra el amor no se puede luchar.

PARTE 4:
La mente me dice una cosa y el corazón otra. No quiero hacer daño a Marina con mi decisión, no después de todo lo que ha hecho ella siempre por mí. Ella siempre ha estado ahí pasara lo que pasase y... No, no puedo hacerle daño, eso lo tengo claro.
La miro y veo como, de sus ojos, empiezan a nacer las primeras lágrimas. La abrazo tierna y fuerte mente impidiendo que esa lágrimas empiecen a caer. No puedo verla llorar. No, no puedo. Debo terminar ya con todo el sufrimiento que la estoy causando, porque, sino, no me lo perdonaré nunca.
-Te quiero - la susurro al oído - Perdóname por todo el daño que te he causado. He sido un auténtico gilipo...
-Shhh - me dice antes de callarme a besos.
La quiero, sí. Y, no sé cómo he podido ser tan estúpido como para dudarlo.
Jamás volverá a pasar esto, me juro a mí mismo.
La separo unos milímetros de mí, los suficientes como para poder mirarla a los ojos y la susurro unas palabras que cumpliré por siempre.
-Esto es para siempre, mi niña.

[...FIN...]

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