PARTE 2:
He optado por ir a una de las playas cercanas al hotel que más solitaria está ya que, en estos momentos, necesito pensar. Estoy hecha un lío de pensamientos. No entiendo nada. ¿Por qué Alex no ha querido venir conmigo a la playa? No sé qué es lo que tiene que hacer, pero, sin quererlo, empiezo a pensar lo peor.Me siento en la arena cerca de los acantilados ya que ahí, es donde, en estos momentos, hay sombra. Extiendo la toalla y me tumbo en ella tras quitarme el vestido y las sandalias. Saco "No sonrías que me enamoro", el último libro de Blue Jeans, de mi bolso de playa, y comienzo a leerlo.
Han pasado un par de horas y ya me he terminado el libro, así que, decido ir a darme un baño. Voy metiéndome poco a poco en el agua hasta que me llega por la cintura. Está fría, pero se está bien. Adoro estas playas de arena fina y aguas turquesas.
De repente, siento como alguien me rodea por la cintura y se acerca a mi oído para susurrarme un "te quiero". Giro la cabeza y le miro sonriente para, después, obsequiarle con un beso salado.
-¿Qué haces aquí? - le digo mirando hacia el infinito.
-He venido a por ti. Estaba preocupado, llevas muchas horas aquí.
Me giro y rodeo su cuello con mis manos. Le miro a los ojos y sonrío. He sido una tonta el pensar que podía estar engañándome con otra.
-Te quiero, Alex - y, tras decirle esto, le beso. Me coge en brazos y me saca del agua para tumbarme sobre la toalla. Apoya sus rodillas sobre la arena y se inclina sobre mí para besarme lentamente, despertando en mí esas ganas de ser suya.
Se separa y me mira pícaramente. Le miro sin entender nada, a lo que responde recogiendo las cosas y comenzando a caminar hacia el hotel. No entiendo nada, pero me levanto rápidamente y le sigo.
-¡Alex! - grito intentando hacer que me espere, pero no me hace caso. Comienzo a correr hasta llegar a su lado y le cojo por el brazo haciendo que se pare.
-Eh, Alex... ¿Qué pasa?
-No pasa nada, Leyre, de verdad.
-¿Entonces?
-Tenemos prisa.
-No entiendo nada, Alex...
-Hemos quedado con unos amigos en una hora...
-¿No me mientes?
-¿Por qué iba a hacerlo?
-Te quiero.
-Sabes que yo también te quiero, Leyre.
Le sonrío y le doy la mano para comenzar a andar hacia el hotel.
-Vamos, cielo, solo tenemos cinco minutos.
-¡Voy! - digo acabando de pintarme los labios de rojo. Salgo del baño y le veo poniéndose bien la corbata. Está guapísimo con ese traje negro que se ha puesto.
-Guau, estás preciosa...
-¿Te gusta? - digo dando una vuelta sobre mí misma para que pueda contemplarme. Llevo una falda gris de tubo con una blusa blanca metida por dentro y unos tacones de infarto, negros.
-Me encanta, uff.
-¿Qué pasa, tonto?
-Vas así adrede, que te conozco.
-Así, ¿cómo? - digo desabrochándome uno de los botones de la blusa. Sé a lo que se refiere. Se me trasparenta el sujetador de encaje negro que llevo puesto.
-No me tientes, Leyre...
-Vamos, anda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario