PARTE 2:
Las lágrimas siguen deslizándose por tus mejillas lentamente. Intentas ser fuerte y dejar de llorar o, al menos, sonreír. ¿Sonreír? Sí, sonreír y, así, demostrarle al mundo entero que eres valiente. Pero, a la vez, piensas que de qué te sirve eso. Crees que así, lo único que consigues es crearte una coraza y aparentar ser inmune al dolor cuando no lo eres.Respiras hondo y cierra los ojos fuertemente para impedir que se deslicen por tu rostro más lágrimas.
Tu móvil vuelve a sonar. Otra vez él. Te llamas idiota por haber descolgado antes y lanzas el móvil lejos de ti, donde las tentaciones de descolgar para volver a escuchar su voz, no puedan contigo.
Tapas tu cabeza con al almohada y te dejas llevar a otro mundo con la suave melodía del tono de tu móvil. Mirrors de Justin Timberlake.
Pero, entonces, el ruido del timbre hace que te desconcentres. Respiras enfadada a la vez que gritas preguntando quién es. No contesta nadie y tu rabia te impide mirar por la mirilla antes de abrir. Tal vez así no hubieras tenido tu mayor miedo enfrente de ti...
No hay comentarios:
Publicar un comentario