PARTE 3:
Te quedas parada. ¿Esto es real o solo es un mal sueño? Te preguntas.Intentas reaccionar cerrándole la puerta en las narices, pero es más rápido que tú y evita que le cierras la puerta. Se cuela dentro de tu casa y tú le observas con unas ganas inmensas de abrazarle. Lástima que, la rabia y tu cabezonería superan esas ganas.
-¿No vas a decirme nada?
Te quedas callada. Estás de espaldas a él, no quieres que vea como unas tímidas lágrimas van recorriendo tus mejillas. Entonces, sientes su aliento en tu cuello. Te comienza a temblar todo el cuerpo y, si no fuera porque te tiene rodeada por la cintura con sus fuertes brazos, estarías en el suelo.
-Te he echado de menos, Silvia. Si estoy aquí es porque te sigo queriendo. No voy a rogarte que vuelvas conmigo porque sé que, después de lo que te hice, no puedo pedirte eso. Pero si te rogaré eternamente que me perdones. Fui un estúpido al dejarme llevar por los efectos del alcohol, sí. Pero por lo que realmente fui un estúpido fue por hacerte daño. Porque sé que aunque intentes ocultarlo, estás mal, solo hace falta ver tus ojos rojos. Lo siento, Silvia...
Cierras los ojos con fuerza y dejas que sus brazos te aprieten contra él fuertemente, haciendo que te pierdas, de nuevo, en su tan característico olor...
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