domingo, 20 de octubre de 2013

Verano en tu corazón.

PARTE 12:
-¿Vienes a bailar? - te susurra al oido consiguiendo que tu piel se ponga de gallina.
Te giras lentamente y le observas fijamente. Le tienes a escasos centímetros de ti y no puedes negar que estas deseando besar sus labios y parar así el tiempo.
Vuelves al mundo y coges las bebidas que el camarero te acaba de servir pesándole la suya. Te escabulles de su cuerpo y caminas hacia el reservado con él pisándote los talones. Y sonríes al ver que al menos, le importas un poco aunque sea solo eso.
-¿Vienes? - te vuelve a formular una vez que llegáis y te has sentado sobre uno de esos sofás.
-Ve tú. Ahora no me apetece, Víctor.
-¿Segura?
-Sí.
-Luego te veo, ¿vale?
Asientes y te quedas ahí observando cómo se aleja hacia la pista de baile.
Te preguntas por qué has rechazado ir a bailar con él, pero no tienes respuesta. Entonces, observas cómo una guarra se acerca a él y restriega todo su cuerpo sobre él a la vez que él le sigue el juego posando sus manos sobre sus caderas para ir bajando hacia sus nalgas.
Cierras los ojos con fuerza para reprimir esas lágrimas que están a punto de brotar de tus ojos, sin éxito alguno. Te secas bruscamente los ojos y pegas un trago a la bebida hasta acabar con ella.
¿Qué quiere conseguir haciendo eso? ¿Ponerte celosa? Pues que pare ya, porque lo ha conseguido. Achinas los ojos y miras hacia él con una rabia infinita.
¿Por qué soy tan gilipollas? Te preguntas a ti misma.
La rabia se apodera más y más de ti y no eres capaz de controlarla.
-¡Joder! - gritas a la vez que estrellas el vaso de la bebida contra el suelo cayendo sobre los cristales de éste sin parar de llorar.
Sientes unas manos rodeando tus hombros. Sabes quién es, así que, con un movimiento brusco lo apartas de ti y sales corriendo de allí bajo la atenta mirada de todo el mundo.
Estás hecha polvo y lo único que necesitas es un poco de soledad...

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