Parte 7:
Al final, acabáis los dos por los suelos con un dolor de tripa terrible de tanto reíros. Le abrazas y te acurrucas en su pecho. Ambos miráis hacia el techo donde, desde el día en que cumplisteis un mes, hay una fotografía gigante de vosotros dos sonriendo mientras os besabais.
Recuerdas aquel momento como si fuera hoy mismo. Habíais quedado para dar una vuelta por un parque muy bonito que hay cerca de tu piso. Te sorprendió con una cena "picnick" en un lugar apartado de miradas indeseadas. Todo fue precioso y, más, cuando sacó un pequeño regalo para ti. Era una pulsera de plata de ley con una inscripción. "Quiero vivir un infinito junto a ti". Te lanzaste a sus brazos y le besaste sin dejar de sonreír, fue ese el momento en el que, un pequeño fotógrafo que pasaba por allí, os vio y decidió captar ese momento tan bonito. Al cabo de unos días, descubristeis la foto en un blog. No os lo podíais creer, pero no dudasteis en guardar esa foto. Y ahora, ahí está. Jamás pensaste en quitar esa fotografía de ahí, aunque lo vuestro no se arreglase nunca.
-Boba, ¿quieres saber qué es lo que tengo para ti?
-¿En serio me lo preguntas?
-No quiero suponer tu respuesta.
-¿Dudas que es un sí?
-No. Pero quiero escucharlo de tu boca.
-Sí quiero.
-Puedes besar a la novia.
-¿A qué esperas para besarme?
Te tumbas sobre él y le besas lentamente, iniciando una pequeña tortura para él. Te separas de sus labios y observas esa preciosa sonrisa que inunda su rostro. Es TAN perfecta...
-Estas cosas son las que me gustan tanto de ti, Silvia. Pequeños detalles que me hacen el hombre más feliz de la Tierra.
-Te amo, Pablo.
Recuerdas aquel momento como si fuera hoy mismo. Habíais quedado para dar una vuelta por un parque muy bonito que hay cerca de tu piso. Te sorprendió con una cena "picnick" en un lugar apartado de miradas indeseadas. Todo fue precioso y, más, cuando sacó un pequeño regalo para ti. Era una pulsera de plata de ley con una inscripción. "Quiero vivir un infinito junto a ti". Te lanzaste a sus brazos y le besaste sin dejar de sonreír, fue ese el momento en el que, un pequeño fotógrafo que pasaba por allí, os vio y decidió captar ese momento tan bonito. Al cabo de unos días, descubristeis la foto en un blog. No os lo podíais creer, pero no dudasteis en guardar esa foto. Y ahora, ahí está. Jamás pensaste en quitar esa fotografía de ahí, aunque lo vuestro no se arreglase nunca.
-Boba, ¿quieres saber qué es lo que tengo para ti?
-¿En serio me lo preguntas?
-No quiero suponer tu respuesta.
-¿Dudas que es un sí?
-No. Pero quiero escucharlo de tu boca.
-Sí quiero.
-Puedes besar a la novia.
-¿A qué esperas para besarme?
Te tumbas sobre él y le besas lentamente, iniciando una pequeña tortura para él. Te separas de sus labios y observas esa preciosa sonrisa que inunda su rostro. Es TAN perfecta...
-Estas cosas son las que me gustan tanto de ti, Silvia. Pequeños detalles que me hacen el hombre más feliz de la Tierra.
-Te amo, Pablo.
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