PARTE 9:
Te lanzas a sus brazos como acto reflejo, dejando que tu rostro se hunda en su pecho empapándolo de lágrimas llenas de felicidad. Pero no una felicidad cualquiera. No. Es una felicidad infinita, como vuestro amor.-Nena no me llores. No me vayas a hacer llorar a mí también. Dame, dame tu mano. Inténtalo, mi niña. Quiero verte reír...
Te susurra al oido lentamente esa pequeña parte de "Te quiero" de Hombres G, una de tus canciones favoritas. Aunque a muchas personas no les guste, creciste con esa canción y, la letra, te marca sin poder evitarlo.
Le miras con los ojos vidriosos y, él, aparta con cuidado esos mechones de tu pelo que, rebeldes, se han pegado a tu cara por las lágrimas. Sonríes y te acercas a él despacito hasta posar tus labios en los suyos. Después, acurrucas tu babilla en su hombro y susurras en su oido las palabras mágicas.
-Sí quiero.
-¿De verdad?
-Sí quiero, Alberto. Quiero ser esa persona que, eternamente esté a tu lado en lo bueno y lo malo. Quiero despertar cada día a tu lado. Quiero ser tu medicina, tus silencios y tus gritos, tu ladrón, tu policía, tu jardín con enanitos. Quiero ser la escoba que en tu vida barra la tristeza. Quiero ser tu incertidumbre y sobre todo, tu certeza. Y es que yo quiero ser la que nunca olvida tu cumpleaños. Quiero que seas mi rosa y mi espina aunque me hagas daño. Quiero ser tu carnaval, tus principios y tus finales. Quiero ser el mar donde puedas ahogar todos tus males...
Dejas de cantar al sentir su llanto y secas con delicadeza las lágrimas que brotan de sus preciosos ojos. Sabes que le encanta Melendi, y más esa canción. Te abrazas a él y permanecéis así hasta que él se separa de ti para hacerlo todo más bonito de lo que ya es...
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