domingo, 20 de octubre de 2013

Verano en tu corazón.

PARTE 3:
Ese peluche va empapándose poco a poco con tus lágrimas. Cómo desearías que estuviera ahora mismo a tu lado regalándote uno de esos abrazos que te reconfortan. Pero no está y te toca saber vivir así.
Entonces, tu móvil comienza a sonar y, al ver el nombre de la persona que te está llamando, sonríes inmediatamente.
-¡Geeeeme! - gritas antes de que le de tiempo a hablar - Hola... Bueno, de bajón, ¿y tú?... Sergio. Me alegro, vida... Sí, otra vez... Lo intento pero es que... Le echo de menos, Alicia... Me queda el consuelo de que, por fin, mañana podré abrazarte de nuevo... Lo sé, ¡ganitas inmensas!... Jaja, te quiero, recúerdalo siempre, ¿sí?... Muak.
Cuelgas y te quedas mirando la pantalla del móvil. Es imposible de expresar cuánto la echas de menos. Mi geme... Ains. Ella siempre ha estado y está ahí siempre que la has necesitado. Es increíble cómo se puede querer a alguien tantísimo.
Vuelves a la realidad cuando la puerta de tu habitación se abre tras un suave golpe en ella. Giras la cabeza y la ves. Ahí está, tu hermana pequeña.
-¿Puedo pasar, tata?
-¡Claro! Ven, siéntate aquí a mi lado.
Camina hacia ti dudosa y se sienta sobre tus piernas.
-¿Qué haces?
-Preparo la maleta. ¿Quieres ayudarme?
-¡Vale!
Comenzáis a terminar de preparar la maleta hasta que, tu hermana, se fija en el peluche que reposa sobre tu cama.
-¡Qué chulo!
-¿Te gusta?
-Sí, ¡mucho! ¿Puedo quedármelo?
-Te lo regalaría, peque, pero los regalos, no se pueden regalar...
-Jo... Bueno, no pasa nada, ¡yo tengo a mi Bobete!
-Jaja, ¿me dejas solita un rato?
-Sí, voy a cuidar a Bobete.
Te da un beso en la mejilla y sale de la habitación dejándote sola con tus pensamientos...

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