domingo, 20 de octubre de 2013

Verano en tu corazón.

PARTE 14:
Respiras profundo contestas intentando parecer tranquila.
-Geme.
-¡Lorena! - grita él.
-¡Cállate! No quiero hablar contigo.
-¿Por qué no?
-Víctor, calla. Geme, ¿puedo subir?
-Sí.
Al cabo de unos segundos la ves aparecer por el hueco de la puerta. Sabes que está preocupada por ti, aunque intente ocultarlo, ya que su rostro la delata.
-¿Estás bien?
-Sí.
-Lore, no me mientas. Solo hay que mirar tus ojos para ver lo jodida que estás.
-¿Y qué quieres que haga, Alicia? Prefiero tirarlo todo por la borda y sufrir ahora que cuando sea más tarde.
-¿Le has visto? Está preocupadísimo por ti.
-Lo único que he visto ha sido a esa guarra zorreando con él.
-¿Y...?
-Él le siguió el juego...
Tu voz se quiebra al volver a recordar todo y tus ojos rompen la presión dejando caer libremente las lágrimas por tu rostro.
-Ey, cariño, no me llores.
Te abrazas a ella con toda la fuerza que puedes y dejas que te consuele como si de una niña pequeña te tratases. ¿Qué harías sin ella? Nada.
-¿Mejor?
-Sí...
-Bien, solo falta una cosa...
-¿El qué?
-Que sonrías.
-No tengo fuerzas para sonreír.
-¿Ah no? Pues ahora verás.
Y acto seguido, se lanza sobre ti y comienza a hacerte cosquillas.
-¡Para! ¡Alicia, para!
-¿Por qué debería de hacerlo?
-Me haces daño.
-Ya, ya...
-Va en serio, tonta. Mira.
Apartas la manta y le enseñas tus rodillas.
-Dios mío... Ven, que te curo un poco.
Dicho y hecho. Coge un pañuelo de su bolso y lo moja con un poco de agua para limpiar cuidadosamente tus rodillas. Observas cómo poco a poco va curando tus heridas y sonríes. Entonces es cuando te mira y te devuelve la sonrisa.
-¿Qué pasa? - te pregunta.
-Se nota que te gusta lo que haces, solo eso.
-Dentro de unos años seré tu médica particular, ya lo verás.
-Pues seré la chica más afortunada del mundo.
Y, así, sonreís las dos como tontas mientras os abrazáis...

No hay comentarios:

Publicar un comentario