domingo, 20 de octubre de 2013

Verano en tu corazón.

PARTE 8:
Llegas a casa y te vas directa a la ducha tras saludar a tus abuelos.
Te desnudas lentamente y entras a la ducha. Das el agua caliente y dejas que caiga fuertemente sobre tu cuerpo para destensar todos tus músculos. Mientras, tu cabeza no deja de darle vueltas al mismo tema, Víctor. ¿Qué pasa entre los dos? Todo esto es muy extraño, no puedes negarlo. Sientes como si, con tan solo unos minutos con él, ya es necesario en tu vida como el respirar, y tienes miedo, miedo de que te estés enamorando y luego vuelvas a sufrir como la primera vez.
-¿Lorena? - escuchas a través del fuerte ruido del agua cayendo. Apagas el grifo y contestas.
-¿Sí?
-¡No tardes mucho!
-Vale, mamá.
Vuelves a encender el grifo y, mientras tarareas una de tus canciones favoritas, "Cheque al portamor" de Melendi, te enjabonas y aclaras.
Sales de la ducha y te envuelves en un par de toallas para caminar hasta tu habitación y vestirte. Entras y cierras la puerta tras de ti. Te diriges hacia tu maleta y la abres. Ahora llega la típica duda de siempre, ¿qué te pones? Revuelves toda la maleta dejando la ropa patas arriba, hasta que encuentras lo adecuado. Un vestido blanco palabra de honor de encaje. Dejas caer las toallas al suelo y posas el vestido sobre tu cuerpo mientras te miras al espejo. Tu pelo revuelto cae sensualmente sobre tus hombro dejando que las gotas de agua resbalen por tu espalda. Te encanta ese vestido y, además, te trae muy buenos recuerdos.
Te vistes y arreglas el pelo para después poner el toque final al look, los tacones. Coges unos sandalias marrones con encaje por las tiras y un tacón de infarto, y te los pones. Perfecta.
¿Le gustarás? Eso es lo que piensas, pero, inmediatamente, borras esa pregunta de tu mente como si fuera algo prohibido...

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